Hablemos con honestidad y aceptemos que la innovación es difícil; tan difícil como tapar el sol con un dedo, pues si no lo fuera, nadie realmente hablaría de ella. Esta complejidad comienza en el mismo momento en que entendemos la innovación como la creación de algo nuevo, pues es ahí cuando surgen un sinnúmero de falacia que nos dicen que es imposible innovar porque hoy “ya todo está inventado”, o “si funciona déjelo así”, porque “aquí siempre lo hemos hecho de esta manera”. Un artículo de nuestra Consultora ECO Juliana Sánchez Trujillo. Artículo disponible en Revista Dinero